Mexicali, B. C.

Mexicali, B. C.
Mexicali, B. C. México

viernes, 9 de septiembre de 2022

LOS APAGONES: ¡Saquen las velas!

Cierto, en sexenios anteriores había apagones, siempre los ha habido, son inevitables, pero jamás como los hay en este sexenio Morenista de la cuarta transformación y jamás mintiendo descaradamente sobre sus casusas como lo hacen ahora, pero solo cuando se dignan, los funcionarios de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), a dar una explicación, porque en la gran mayoría de los casos simplemente los usuarios, sus clientes, sean hogares, comercios o industrias no les merecen una mínima atención.

Si en los hogares o comercios los víveres se pierden por falta de refrigeración o los aparatos truenan por las fluctuaciones del voltaje, o las industrias tienen que parar su producción, a la CFE no le importa. Cada hogar, cada comercio, cada industria tienen que cargar con sus pérdidas. Pero tampoco les importa si un enfermo se agrava por el sofocante calor o si está conectado a un generador de oxígeno y éste se apaga por falta de energía eléctrica.

Aquí vale la pregunta ¿Qué actitud tomaría el gobierno si el suministrador directo de energía eléctrica fuera una empresa privada, ante fallas tan evidentes como las que se están viviendo actualmente? La respuesta no tiene duda, el gobierno actuaría con toda su fuerza contra dicha empresa, le impondría cuantiosas multas, la obligaría a resarcir los daños y la amenaza de cancelar la concesión pendería como una espada de Damocles.

Ahora bien ¿Por qué los apagones?

Desde las reformas estructurales del sexenio anterior presidido por Enrique Peña, empresas privadas pudieron entrar a la generación de energía eléctrica, por una parte, en la modalidad de generadores, (En la Ley quedó el monopolio de la portación para la CFE), que venden la energía eléctrica a la CFE quien la distribuye a hogares, comercios e industrias. Fue un buen negocio para la CFE porque adquirió el KW a un precio más barato debido a la eficiencia del privado y el margen de utilidad de la CFE creció, en contra posición de la empresa estatal que por sus ineficiencias tiene costos de generación tres o cuatro veces más alto que las empresas privadas. En general, López Obrador aborrece la empresa privada, pero lo que al presidente López Obrador realmente lo enfureció, fue la otra modalidad. Ésta consiste en que una industria o un grupo de industriales pueden asociarse y generar electricidad para autoconsumo mediante la construcción de plantas de energía solar o eólica por empresas nacionales o extranjeras especialistas en el ramo y utilizar a la CFE solamente como el porteador de la energía eléctrica generada, por supuesto mediante el pago del porteo. Esto, obviamente, le quitó protagonismo en la industria a la CFE y clientes de alto consumo. Esto, para López, fue perder la soberanía del país, porque para él la energía eléctrica debe ser generada única y exclusivamente por el Estado. Una idea trasnochada que en la actualidad no tiene ningún sentido. Se ha demostrado una y otra vez en el mundo que los gobiernos son pésimos administradores. Vayan solo dos ejemplos, CONASUPO fue un fracaso y un nido de corrupción, pero la versión Morenista SEGALMEX, que prometían sería un ejemplo de eficiencia y pulcritud, solo en 3 años es un fracaso y un nido de corrupción.  

Las ideas de López Obrador, ancladas en la década de los cincuenta del siglo pasado, cuando el Estado Mexicano monopolizaba casi todo, no le permite vislumbrar que después de 70 año el mundo ha cambiado y México con él. México ahora forma parte de la zona económica más importante del mundo mediante el tratado de libre comercio de Estados Unidos, Canadá y México, desde el 1 de enero de 1994 y su renovación en 2020. Es bien conocida la aberración que profesa López Obrador contra la empresa privada; durante su campaña hacia los comicios del 1 de julio de 2018, en varias ocasiones se refirió a los empresarios como “traficantes de influencias y beneficiarios de la corrupción” y en el cierre general de empresas durante la pandemia, cuando la mayoría de los países ayudaban a sus empresarios con la finalidad de proteger los empleos, López Obrador expresó “si tienen que quebrar, que quiebren”, por desgracia así fue y se perdieron millones de empleos, que a la fecha no se han recuperado.

López Obrador enfiló sus baterías contras los OXXOS propiedad de la empresa FEMSA, que autogenera buena parte de la electricidad necesaria para operar sus tiendas, dejando a la CFE sólo el premio del porteo, y contra IBERDROLA, empresa española dedicada la construcción de plantas generadoras electricidad en todas sus modalidades. Pero también contra la empresa BIMBO quien igualmente se autoabastece de energía eléctrica, de hecho, esta última, acaba de anunciar la adquisición de 2000 unidades eléctricas de reparto para la distribución de sus productos. Estas empresas mexicanas, quienes se asociaron con empresas internacionales que en el mundo se dedican a la instalación de plantas de energía solar o eólica, le sirvieron de blanco de sus odios, acusándolas de todo tipo de barbaridades en contra del “pueblo”, con el fin de hacer realidad su delirante idea de un pasado que ya no existe, que sea CFE la única generadora de energía eléctrica en el país.

Para lograr este plan se propuso poner en operación las plantas generadoras de electricidad propiedad de CFE que estaban paradas porque operaban con carbón o combustóleo y reacondicionar las que ya estaban en operación, así mismo las hidroeléctricas, para aumentar su generación. Pero los expertos inmediatamente hicieron ver que aún si consiguiera poner en operación todas las plantas de la CFE al 100%, por si sola, era incapaz de proporcionar toda la electricidad que el país necesita, mucho menos el aumento de demanda por el crecimiento normal de la población, del comercio y la industria. Pero además estas plantas que generan electricidad a base de carbón y combustóleo implican un obstáculo para las empresas que exportan a Estados Unidos y Canadá, ya que el tratado de libre comercio establece que la producción de esas empresas debe estar libre de la huella de carbono, es decir, el consumo de la energía eléctrica sucia que produce la CFE podría impedir exportar sus productos a esos países.

Para hacer realidad su delirio, López Obrador, dio la irracional orden de ir paulatinamente desconectando de la red eléctrica nacional a las plantas generadoras extranjeras privadas, no renovando sus contratos de suministro o cancelando los permisos para su operación. Por supuesto que esto iba a ocasionar apagones y lo fue, la población los sufre a diario. ¿Le importa a López? Para nada, más parece que su intención es que la población se acostumbre a los apagones y empiece a verlos como cosa normal. Así fue en Venezuela, y miren a ahora a ese pobre pueblo que sufre apagones no de horas sino de días.  

Es por demás decir que la instalación de plantas generadoras de electricidad privadas, tanto de ciclo combinado, como solares y eólicas, puso de manifiesto la ineficiencia de la CFE, al producir energía eléctrica más barata y limpia, contra la de CFE más cara y sucia. Usted se preguntará ¿Qué no es mejor para todos, generar electricidad más barata y limpia? Pues sí, pero dígaselo a López, a ver si le hace caso.

La otra causa de los apagones, es la falta de mantenimiento de las plantas de CFE. Es de todos conocido, que López privilegia sobre todas las cosas, sus proyectos faraónicos y sus programas sociales clientelares, que es a donde canaliza todos los recursos que puede, dejando en los huesos todo lo demás. Para lograrlo disminuyó al mínimo el gasto o inversión en todo aquello que para él es superfluo, incluso la salud de los mexicanos. Una de tantas cosas que López no entiende es que todo necesita mantenimiento; carreteras, hospitales, escuelas, edificios gubernamentales, unidades de transporte y por supuesto, las plantas generadoras de energía eléctrica. De poco sirve rehabilitar las plantas cerradas o ampliar la capacidad de las operantes, si no se les da el mantenimiento diario necesario, porque tarde o temprano van a fallar, y ya lo estamos viendo, están fallando.

“México tendrá apagones en 1 o 2 años por falta de inversiones: empresarios”, publicó el portal de El Financiero el pasado 21 de abril. Tal vez debieron agregar, peores o más intensos a los que ya estamos padeciendo.

Veamos otro aspecto; el tratado de libre comercio, México, Estados Unidos y Canadá, firmado por el propio López Obrador, establece que los países firmantes deberán dar trato igual a todas las empresas, sean nacionales o extranjeras y es claro que las ideas trasnochadas de López prevalecieron al dar trato desigual a las empresas generadoras de energía extranjeras lo que devino en que tanto Estados Unidos como Canadá pusieran en marcha el mecanismo de solución de controversias que el propio tratado prevé. Habiendo llegado a este punto, si López persiste en su sinrazón y no se logra ningún acuerdo, se establecerán sanciones comerciales contra México, que pueden llegar a ser desde imposición o aumento de aranceles sobre algunos productos de exportación o hasta el cierre de la frontera de sus países para algunos otros productos mexicanos. Y como siempre los más afectados serán los más pobres.

Resumiendo; la CFE en la actualidad no es capaz de generar toda la energía eléctrica que requiere el país. La CFE produce energía eléctrica cara y sucia. La CFE es una empresa ineficiente que pierde dinero y que, si bien algunas regiones del país se benefician de tarifas subsidiadas, al final las pérdidas las pagamos todos los mexicanos con nuestros impuestos. El gobierno de México equivoca su estrategia al tratar de poner en operación plantas que hace años están paradas, en lugar de asignar esos escasos recursos a la construcción de plantas solares o eólicas que generan electricidad más barata y limpia o le que es mejor, invitar a empresas nacionales o extranjeras que inviertan en la instalación de plantas solares o eólicas y así poder destinar esos recursos a cosas más esenciales como por ejemplo en medicamentos. El gobierno mexicano, por lo que se alcanza a apreciar en sus finanzas públicas, no tiene los recursos para construir la infraestructura necesaria para garantizar el suministro de electricidad cuando menos para la década próxima.

A López Obrador le quedan escasos dos años para concluir su administración, en ese lapso poco podrá hacer para revertir la precariedad de la infraestructura de generación eléctrica del país. Por lo que el titular de El Financiero, mencionado anteriormente, se quedó corto, los apagones, no solo se prolongarán por 1 o 2 años, sino que se extenderán por muchos más, si la nueva administración no hace lo necesario para corregir la situación imperante y echa a la basura las ideas trasnochadas de López y facilita a las empresas, nacionales o extranjeras, especializadas en la generación de electricidad solar, eólica o de ciclo combinado, instalar plantas donde cada una de las modalidades sea más adecuada.

Pero hay algo más; la generación de electricidad a base de carbón o derivados del petróleo está muriendo en el mundo. Las plantas de ciclo combinado a base de gas natural sustituyen a aquellas por ser menos contaminantes y las de energía solar y eólica marcan la pauta. Pero todas ellas, en el tiempo, darán paso a la energía nuclear que ha demostrado ser la más barata, la más limpia y la que mejor continuidad tiene.

Reactores nucleares operando en el mundo y porcentaje de la electricidad que generan para cada país:

Fuente: Ministerio para la transición
ecológica. España
447 reactores nucleares generan actualmente el 11% de la electricidad en el mundo, pero países como Francia obtienen el 71.6% de su consumo total. En ese país se dice en broma o en serio que cada francés vive a no más de 200 kilómetros de un reactor nuclear. Estados Unidos el país que más rectores tiene en operación solo obtiene el 20% de sus requerimientos. Alemania cometió el error, a raíz del accidente de Fukushima, de apagar 30 de sus reactores y hoy está sufriendo por su dependencia del gas natural ruso. En este año se encuentran en construcción 58 nuevos reactores para generación de electricidad en el mundo, 16 de ellos en China y 8 en India. Si todo ello no nos dice hacia dónde se mueve el mundo estamos acabados.

Por desgracia el actual gobierno, con López Obrador a la cabeza, no tiene visión de futuro. Gobierna viendo sus narices, el futuro del país no le interesa, solo lo mueve la ambición de mantener el poder. Desprecia la ciencia y condena el futuro de millones de niños imponiendo una educación mediocre e inculcando en esta generación un desprecio por la superación personal.

López Obrador, en lugar de impulsar al país hacia el uso de nuevas tecnologías para producir electricidad más barata, más limpia y más estable, da un salto atrás de 30 o 40 años, volviendo al uso del carbón y el combustóleo, los más contaminantes que existen.

Espero que aún haya en México millones de ciudadanos que tengan conciencia de que ese camino es equivocado y que en todos ellos brote la fuerza para desechar la mediocridad corruptora Morenista que hoy se pavonea con la destrucción del país.

De no lograrlo, los apagones irán creciendo hasta que la oscuridad sea total.

Adolfo Camacho Gómez