Mexicali, B. C.

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sábado, 29 de agosto de 2020

AHORA SOLO HABRÁ FELICIDAD, EL PIB YA NO EXISTIRÁ.

 CUENTO CORTO.
Por Adolfo Camacho Gómez.

Foto Presidencia. Publicada por el Sol de México
Pancho ¿cómo te fue en el trabajo? Bien, Manuelita; gracias a Dios que ahora que cumplí treinta años con la constructora, el ínge me puso como ayudante del supervisor de la obra, algunos me dicen capataz, pero a mí no me gusta, solo soy el ayudante del jefe y les ayudo a los albañiles y chalanes a hacer bien el trabajo.

Fíjate Pancho que hoy dijo el presidente que ya va a desaparecer el PIB, que ahora solo va a haber pura felicidad.

Yo no sé qué es eso del PIB, pero ¿Cuál felicidad va a haber, si la gente se está muriendo a montones por el Covid? —Aquí Manuelita se persigna— y las matazones no terminas, fíjate nomás, ayer me dijo Don Pedro el de la tortillería, que le llegaron dos jóvenes y le dijeron, así nomás, que tenía que darles dos mil pesos cada semana, me dice que él les preguntó ¿Y porque o para qué? y solo le dijeron que tal vez vinieran otros a pedirle dinero y que ellos lo iban a proteger para que no le hicieran nada. Pero, me dice, yo les dije ¿y si no quiero darles nada a ustedes y se lo doy a los otros? Entonces, le contestaron los jóvenes, me dice Don Pedro, ¡Te vas a morir! Ahora, me dice, está pensando en cerrar e irse a otro pueblo. Así de mal estamos ¿Cuál felicidad?

Pero, Pancho, ¿Tu sabes qué es eso del PIB? A mí me suena como una palabrota.

En eso entra Juanito.

Déjenme decirles algo sobre Juanito; él es hijo único de Pancho y Manuelita. Tiene diecinueve años y medio y está en el tercer semestre de Ingeniería. Sus padres (Pancho, jornalero por muchos años y Manuelita ama de casa) siempre se esforzaron por educarlo bien e inculcarle disciplina y amor por el estudio —Una y otra vez le repetía su papá “El estudio es lo que te va a permitir que no seas un pobre albañil como yo”— Él, les respondió sacando las mejores calificaciones, lo que le valió para obtener una beca completa en la universidad y gracias a la petición de su padre, ahora trabaja de medio tiempo en la constructora como ayudante de calculista, ya que es muy bueno en matemáticas y física.

Pues bien, entra Juanito y alcanza a escuchar a su mamá.

Mira mamá, PIB quiere decir Producto Interno Bruto —Ya decía yo, replica Manuelita, es una mala palabra— No mamá, aquí bruto no es una mala palabra, significa el total sin descontar nada. Por ejemplo, si ves el recibo del sueldo de papá, arriba tiene una cantidad, que es el total de lo que gana, sin que le descuenten nada, ese es su sueldo BRUTO, luego abajo le descuentan los impuestos, las cuotas de Seguro Social, Infonavit, la aportación para el retiro y el abono del préstamo, lo que queda es lo que trae a la casa, pero luego está lo que tú le quitas y lo que le queda en su bolsa es el NETO.

Yo no le quito nada, dijo Manuelita, es lo que me corresponde. Pero ya entendí que significa bruto, se trata de dinero.

Producto Interno Bruto, agregó Juanito, es la suma del valor de todo lo que se produce en el país, por ejemplo, las casas, edificios y todas las obras que hace la constructora de papá y la de todas las constructoras del país, pero también las tortillas de Don Pedro y las verduras que tu compras en el mercado, pero también los zapatos, cuadernos, lápices, carros, refrigeradores, estufas, en fin, la suma de todo lo que produce el país en un tiempo determinado, que normalmente los países lo miden cada tres meses, es decir cada trimestre, se llama Producto Interno Bruto.

¡Ah! A eso se refería el presidente. Entonces... ¿Por qué dijo que ya no iba existir el PIB? ¿A poco, ya no se van a construir carreteras o casas? ¡Ay Dios mío, se va a quedar sin trabajo tú papá!

No mamá, respondió Juanito. El PIB no lo puede eliminar el presidente, es solo una medida que utilizan todos los países para compararse entre sí y saber si sus economías van bien o van mal. La producción de todas las cosas que se consumen aquí en México y todo lo que se produce para exportar a otros países seguirá como siempre, eso no lo puede parar el presidente. Lo que ha pasado es que, con las decisiones equivocadas que a ha tomado y el parón de las empresas por la pandemia, la economía se vino abajo, y le molesta que se hable de eso. Por eso dice que ahora solo se va a medir el bienestar y la felicidad de los mexicanos.

Ya sé que no te gusta mucho oír de números, continuó Juanito, pero todos los mexicanos debemos saber que la economía mexicana, o sea el famoso PIB, cayó en el segundo trimestre (abril-junio) 17.3%. Para que te des una idea, piensa en esto; papá, a pesar que cerraron la constructora un mes y medio, siguió recibiendo su salario completo, pero ya desde antes de la pandemia había muy poca obra, porque la gente que tiene dinero no quiere invertir en construcción por temor a lo que puede venir si el presidente sigue con sus ideas equivocadas. A consecuencia de eso, la mayoría de los albañiles se quedaron sin trabajar porque no hay obra. Eso, solo aquí en la constructora, ahora piensa que esto está sucediendo en todo el país, son millones de trabajadores que se quedaron sin trabajo. Los que saben de estas cosas, dicen que un millón de trabajadores formales y 12 millones de informales se quedaron sin empleo ¡Te imaginas cuanta gente está sufriendo en este momento! A eso agrégale las enfermedades, sin dinero para medicinas y la violencia que no para. Y lo peor es que, esta situación no se va a recuperar de la noche a la mañana, serán dos o tres años de vacas flacas.

No mamá, eso de la felicidad es un engaño para ocultar el desastre de este gobierno.

Fin.